El Congreso promulgó una reforma constitucional que elimina como regla general el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso; la jornada máxima bajará de 44 a 40 horas semanales, sin reducción salarial
Brasilia, Brasil, 16 de octubre de 2026.- El Congreso Nacional de Brasil promulgó este viernes una reforma constitucional que pone fin a la jornada laboral de seis días de trabajo por uno de descanso y establece un esquema de cinco días laborados por dos de descanso, además de reducir gradualmente el máximo legal de 44 a 40 horas semanales, sin disminución de salarios.
La medida, contenida en la Enmienda Constitucional 141, fue promulgada dos días después de que el Senado aprobó la propuesta en dos votaciones, ambas con 75 sufragios a favor y uno en contra. La Cámara de Diputados había avalado el proyecto desde mayo.
La reforma representa uno de los cambios más relevantes en la legislación laboral brasileña desde la Constitución de 1988, cuando la jornada máxima semanal pasó de 48 a 44 horas.
De acuerdo con la Agencia Brasil, el cambio podría beneficiar a 26.8 millones de trabajadores, según un estudio del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), elaborado con datos de la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares de 2025.
La estimación incluye a 22 millones de trabajadores formales y alrededor de 4.8 millones de personas que laboran en la informalidad y actualmente superan las 40 horas semanales.
Reducción gradual de la jornada
La nueva disposición contempla un periodo de transición de 14 meses para alcanzar el límite definitivo de 40 horas semanales. A partir de los 60 días posteriores a la promulgación, las empresas deberán garantizar dos días de descanso remunerado por semana y reducir la jornada máxima de 44 a 42 horas. Transcurridos otros 12 meses, el límite bajará a 40 horas semanales.
La reforma prohíbe reducir los salarios como consecuencia de la disminución de la jornada. También establece que los dos días de descanso deberán incluir preferentemente el domingo. El texto permite excepciones mediante acuerdos colectivos de trabajo, que podrán establecer esquemas distintos al 5×2 bajo condiciones específicas de compensación del descanso semanal.
Para los trabajadores de empresas subcontratadas que prestan servicios al sector público se estableció un periodo de adaptación de hasta 12 meses, con el propósito de evitar interrupciones en la prestación de servicios esenciales.
Lula celebra la reforma
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respaldó la medida y destacó que disponer de más tiempo libre permitirá a los trabajadores convivir con sus familias, descansar, estudiar y atender su vida personal.
La aprobación también representa un triunfo político para el mandatario, quien ha defendido la eliminación de la escala 6×1 como parte de su agenda laboral, en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de octubre.
La reforma fue respaldada por una amplia mayoría en el Senado, incluso en un contexto de diferencias políticas entre el oficialismo y la oposición.
Empresarios advierten posibles costos
La reducción de la jornada también ha generado cuestionamientos desde sectores empresariales, que advierten sobre posibles incrementos en los costos laborales, particularmente en actividades que requieren operación continua, como el comercio, los servicios y la industria.
Las empresas tendrán que reorganizar turnos y cargas de trabajo para mantener sus operaciones dentro de los nuevos límites. El impacto dependerá de la actividad económica, la productividad y la capacidad de cada empleador para adaptar sus plantillas.
Con la promulgación de la reforma, Brasil se suma a otros países de América Latina que han impulsado cambios para reducir el tiempo de trabajo. El desafío será aplicar la nueva disposición sin afectar la continuidad de los servicios ni trasladar los costos de la transición a los trabajadores.







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